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Aquasur estuvo presente en la presentación del estudio “Contribución económica de la industria del salmón en Chile”, ocasión que sirvió para debatir sobre el alcance real de este sector productivo, destacando de entrada que la cadena de valor del salmón aporta un 2,6% del Producto Interno Bruto total nacional, y sostiene casi 340 mil puestos de trabajo en todo el territorio.
Aquasur estuvo presente en el reciente seminario organizado por SalmonChile para dar a conocer en profundidad el estudio “Contribución económica de la industria del salmón en Chile”, una investigación elaborada por CoMov Consultores con la asesoría de Federico Huneeus, economista sénior de la División de Investigación del Banco Central. El encuentro reunió a destacadas figuras del ámbito público y privado para debatir sobre el alcance real de este sector productivo, destacando de entrada que la cadena de valor del salmón aporta cerca de US$7 mil millones al Producto Interno Bruto, lo que representa un 2,6% del total nacional, y sostiene casi 340 mil puestos de trabajo en todo el territorio.
Durante su presentación, Huneeus subrayó que la actividad despega firmemente en el sur, pero su gran virtud radica en que genera un dinamismo transversal en el país. Aquello se sustenta en que siete de cada diez pesos que sostiene la industria se producen fuera de las regiones sureñas y dos de cada tres lo hacen fuera del sector propiamente tal. Bajo este prisma, el informe detalla que la actividad respalda 337.670 empleos, los que equivalen al 3,8% del empleo nacional, de los cuales cerca de 79 mil corresponden al núcleo directo entre cultivo y plantas de procesamiento, mientras que el resto se expande hacia la logística, el transporte, el comercio y los servicios, logrando que por cada puesto directo se sostengan 3,3 adicionales.
Las repercusiones de este motor económico se sienten con fuerza en la macrozona austral. En Aysén, por ejemplo, la cadena de valor del salmón representa más del 21% del PIB regional. Sin embargo, el impacto trasciende al extenderse hacia zonas sin centros de cultivo como la Regiòn del Biobío, donde sostiene más de 42 mil empleos indirectos gracias al procesamiento y servicios asociados, o la Región Metropolitana, que concentra más de 200 mil puestos vinculados a labores corporativas, financieras y logísticas.
Ante este panorama, el presidente de SalmonChile, Patricio Melero, enfatizó la urgencia de contar con radiografías actualizadas y rigurosas, afirmando que “para construir la salmonicultura de los próximos años, Chile necesita decisiones basadas en evidencia”. El dirigente gremial recalcó que contar con datos sólidos es clave para que las autoridades legislen con rigor y las empresas sigan invirtiendo con certeza jurídica, recordando que la actividad “no es una actividad aislada en los fiordos, sino un complejo industrial integrado de alcance nacional” que impulsa al agro, al comercio, al turismo, al sector forestal y al transporte. Además, puntualizó que “la salmonicultura en Chile es de vital importancia no solamente para la Macrozona Sur, del Biobío a Magallanes, sino que también, como ha demostrado este estudio de alto impacto, a nivel nacional”, agregando que las cifras demuestran que esta “es una industria que no solo genera empleos, sino que también, generan innovación tecnológica, desarrollo, soberanía, y es un gran embajador en los mercados internacionales donde se vende”.
En la misma línea, el exministro de Hacienda Ignacio Briones invitó a dimensionar el valor y la sofisticación de la actividad, señalando que “tenemos un complejo de no creernos el cuento (…) Esta es una industria con profundo valor agregado”, mencionando que genera empleo y sofisticación. Para Briones, aunque se han dado pasos importantes con la Ley de Permisos Sectoriales, el país arrastra un ecosistema normativo enrevesado. “El desafío es uno y uno muy claro: aprovechar las condiciones que tenemos en Chile, que están sub aprovechadas, para desarrollar más esta industria”, urgiendo a construir una meta ambiciosa a 20 o 30 años junto a una colaboración público-privada en que el Estado actúe como un facilitador en materia de permisología.
Por su parte, la presidenta de la Sofofa, Rosario Navarro, coincidió en la urgencia de destrabar los nudos regulatorios y avanzar hacia reformas profundas que consideren tanto la agilidad en los permisos como la preparación del talento humano, señalando que “Chile efectivamente tiene rezagos en el tema de permisos, pero tenemos que hacer reformas profundas”, y advirtiendo que “la permisología se ha transformado en un cuello de botella, y no tener al talento preparado es un cuello de botella también”.

A este análisis se sumó el subsecretario de Pesca y Acuicultura, Osvaldo Urrutia, quien valoró instancias de discusión de alto nivel y recalcó que “es importante que la ciudadanía conozca cuál es la contribución de la salmonicultura no solo en las regiones donde tiene un fuerte arraigo territorial, como es el sur de Chile; sino que también en Santiago y otras capitales, donde la industria sostiene una gran cantidad de empleos”.
La ocasión sirvió además para proyectar el futuro del sector a través de la exhibición de un video recap de la última edición de Aquasur, un registro audiovisual que permitió repasar los hitos de la versiòn 2026 de la feria acuícola más importante del hemisferio sur y adelantar los preparativos de su próxima edición, la cual se celebrará en 2028.